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Escribiendo una historia

 

 

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No es algo raro que me guste escribir. De hecho, siempre he escrito pequeños cuentos y poemas entre otros pero esta es la primera vez que me encuentro escribiendo algo mas grande, algo que me ha tenido cautivado por los últimos meses y que he tratado de cumplir.

Eso es la escritura de un libro de terror. Verán, tenia una idea en la cabeza que no podía quitarla de encima y pensé que seria grandioso mostrárselo a los amantes de la lectura así que empecé a escribir. Cuando me di cuenta, ya había pasado las 60 paginas y aun faltaba muchisimo por contar. La verdad es que esto de escribir una historia es algo muy emocionante.

Por el momento, aun falta para que termine de escribir la historia pero una vez la complete, la publicare aquí. Mientras tanto les dejo una fracción del primer capitulo para ver que opinan.

No vayan a ser tan duros! recuerden que es mi primer escrito de este tipo 😉

“Era una fría noche de noviembre, de aquellas sin luna y sin perturbación alguna, solo los pasos
apresurados de Martin resonaban en el sendero de una remota aldea, al norte de Guatemala.
Martin Rodríguez era un joven de 28 años, con 2 hijas, 1 hijo, una esposa y un trabajo en un
mugriento y pequeño bar llamado “La Esperanza”, a la orilla de la carretera. Su jornada laboral era de
8am a 7pm y aunque no le pagaban lo debido, le alcanzaba para poder mantener a su familia y darse
uno que otro lujo de vez en cuando. A demás, no pensaba que su trabajo fuese tedioso, más bien le
encantaba servir tragos y escuchar los problemas y las historias de los viajeros que pasaban por el
pequeño bar.
Era jueves por la mañana y Martin ya se encontraba en camino al bar. Era un recorrido de 2km
sobre un sendero de tierra, por lo que salía de su casa alrededor de las 7:00am para poder abrir el bar a
tiempo. Había estado ahorrando para una bicicleta, pero con el nacimiento imprevisto de su última hija,
Martin había invertido todos sus ahorros en lo que era necesario para mantener en buen estado a la
recién nacida.
Una vez abierto el bar, Martin empezó la limpieza matutina de la grasienta cocina. Luego se
dirigió al comedor para finalizar en la mesa del bar, en donde se mantenía la mayoría de tiempo. La
mañana fue tranquila y solo la Sra. Álvarez, dueña de la librería que se encontraba a 300 metros del bar
llego a desayunar como lo hacía casi todos los días.
— ¡Buenos días Martin! —dijo la Sra. Álvarez mientras pasaba la puerta del bar—. ¿Estas
ocupado?
—Buenos días Sra. Álvarez — respondió Martin—. ¡Para nada! Por favor, pase adelante — dijo
cordialmente—. ¿Desea algo para desayunar?
—No, pero gracias por la oferta— respondió—. Un café me bastara. Además, solo vengo para
advertirte sobre algo extraño que ocurrió la semana pasada. Algo que me ha tenido despierta las ultimas
3 noches— dijo con un leve temblor en la voz.

Martin pudo ver el miedo en los ojos de la Sra. Álvarez al pronunciar la última frase.
¿Qué pudo haber ocurrido para que una mujer que rondaba los 40 años y con un carácter tan
fuerte como el de ella, fuesen perturbados? — pensó Martin.

La última vez que la vio así fue hace 2 años, por el mes de octubre. Una amiga de ella juraba
haber visto al marido de la Sra. Álvarez cenando con otra mujer en un restaurante de comida italiana
más de 3 veces en la ciudad, lo cual había levantado miedos y sospechas en los pensamientos de la Sra.
Álvarez. En esos tiempos llegaba al bar todos los días a las 10am y descargaba sus penas en Martin.

—Tal vez solo necesita alguien que la escuche, ¿o no?— pensaba Martin en aquellos
tiempos—. Además, no tiene muchas “buenas amigas” que digamos— se decía a sí mismo.

El jamás olvidara el miedo y la preocupación que emanaba la Sra. Álvarez al pensar de que
sería su vida sin su amado esposo. Lo cual se volvió una realidad 3 meses después, cuando su marido
solamente desapareció, sin decir absolutamente nada. Martin creía que en la actualidad, la Sra. Álvarez
aun tenía esperanza que su marido volviese con ella, lo cual el veía imposible.

—Dígame, ¿Qué ha ocurrido?— dijo Martin con tremenda curiosidad.
—Bueno, todo empezó el miércoles de la semana pasada cuando estaba a punto de cerrar
la librería— empezó a relatar la Sra. Álvarez—. Había sido un día tranquilo y el sol ya se estaba
ocultando, así que decidí que era hora guardar todo e irme para mi casa. Como tú sabes, mi auto sigue
averiado así que todos los días recorro el kilómetro y medio que hay de la librería hacia mi casa por

la carretera principal. Pues a medio camino, cuando me encontraba cruzando el famoso puente de los
caídos, “le llamaban así porque 10 personas se habían suicidado simultáneamente en el 96 en dicho
puente. Claro, nunca nadie supo la razón de tal calamidad y la policía decía que seguían investigando el
caso”, un sonido de motor me llamo mucho la atención— dijo la Sra. Álvarez con temor—. ya que no
había nada en la carretera y no sabía de dónde provenía.
Cuando me encontraba a la mitad del puente, me detuve a escuchar ese sonido que se hacía más y más
fuerte. Vi hacia abajo y la vi. Era una Pick-up azul grande como un toro español, de esos que corren a
la personas en un festival que hacen en España. Sus llantas estaban llenas de lodo y sus vidrios eran tan
oscuros como la misma noche sin luna.
—Tal vez solo se trataba de un leñador Sra. Álvarez— dijo Martin con calma.
—Espera que no he terminado— respondió con enojo en su voz—. Cuando vi la Pick-up azul,
creo que era una Ford si no mal recuerdo, me quede un buen rato viéndola, pues me parecía extraño
que un auto de ese calibre se encontrara a un lado de un rio en una aldea que pocos sabían que existía.
—15 minutos — dijo la Sra. Álvarez— 15 minutos me quede vigilando y no vi rastro alguno
del conductor. Solo el sonido del motor y su intimidante forma yacían al lado del rio. Al fin, decidí
seguir caminando hacia mi casa, tal vez solo era mi mente paranoica y mi instinto controlador que me
provocaban la necesidad de obtener una respuesta, pero a los 10 minutos ya había olvidado el
incidente.
—Bueno, no pongas esa cara Martin. Sé que te aburres de tanto escucharme pero aún no he
terminado. Ya verás a lo que quiero llegar que no vengo solo a perder mi tiempo contándote lo que vi y
lo que no vi en mi recorrido — dijo la Sra. Álvarez al ves a Martin bostezando.
— ¡Para nada! No me he aburrido pero ni un poco— dijo Martin recuperando la atención—.
Sigue por favor.
—Bueno, ¿Por dónde iba? Ah sí, después de 30 largos minutos llegue a casa a tiempo para
ver “Mata pasiones”, mi novela favorita. Después de ver la novela y comer unos bocadillos, el sueño ya
se presentaba con toda su fuerza como hace todos los días después de las 10:30pm.
¿De qué te ríes Martin? Ya verás, mientras viejo, más cansancio sentirás y si no es así, que me parta un
rayo — reclamo la Sra. Álvarez al ver a Martin reír entre dientes—. Como decía, a eso de las 10:45pm
ya me encontraba tumbada en la cama, esperando a ser transportada a ese maravilloso mundo de sueños
donde lo imposible se hace realidad pero de repente escuche un sonido que me pareció familiar. Era
el sonido del motor de la Pick-up que vi a lado del rio. Sí, no podía ser otro, pues el sonido era fuerte,
grave y lo recordaba muy bien.
Me levante, me puse las botas que tengo al pie de la cama, tome la escopeta que tengo guardada
en el armario y fui directo al ventanal que hay en el segundo nivel, pues ahí puedo ver la carretera.
—Ni imaginas lo que vi Martin. Algo que me erizo hasta los pelos que no tengo y eso que he
visto muchas cosas a lo largo de mi desgraciada vida— dijo la Sra. Álvarez—. Ahí se encontraba la
Pick-up azul, al otro lado de la calle, dentro del monte con las luces prendidas y con dirección hacia mi
casa.
— ¿Puedes creer que casi le disparo? — dijo con una risa fingida y preocupante —. Pero no. Lo
pensé más de 2 veces y decidí solo esperar. Vigilar y esperar el tiempo que fuese necesario. Durante las
2 siguientes horas, la Pick-up no se movió ni mostro signos de vida dentro de ella en ningún instante.
— ¿Cómo? ¿Qué porque no salí a ver de cerca? ¿Eso dices Martin?—pregunto la Sra.
Álvarez—. Ni tu tendrías los huevos para salir a las 12am a ver por qué hay un loco aparcado frente a
tu casa con el auto en marcha y con dirección hacia ti ¿o si Martin?… Bueno, eso pensé así que cállate
de una vez y déjame terminar—reclamo la Sra. Álvarez.
Como puedes imaginar, el sueño me venció y quede tumbada después de 2 horas de vigilia…”

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Los juegos del hambre (Hunger Games)

 

 

*Nos mudamos! Puedes visitar el nuevo blog en http://www.mirairo.net*ImageDespués de muchos meses de no escribir en el blog, he decidido volver con muchas entradas en mentes y sobretodo, varios reviews de libros que he leído últimamente.

La entrada de hoy sera sobre el aclamado libro y película “Hunger Games” o “Los Juegos del Hambre”, la cual salio hace poco en los cines y decidí leer el libro antes de ir a ver la película, ya que en mi opinión los libros siempre son mucho mejores que las adaptaciones cinematográficas.

El libro en si ya me lo habían recomendado el año pasado, pero nunca me decidí en comprarlo…hasta ahora.

Debo decir que el libro en si se basa en una historia muy interesante, la cual te engancha desde las primeras paginas en donde “Katniss” empieza a relatar la situación del distrito en donde ella vive y de como un gobierno trata de mantener a todos con control absoluto.La historia que relata la película, es distinta en ciertas partes a las del libro, como cuando Katniss recibe la medalla de oro o la “jeringa” que relata el libro que se convirtió en pomada en la película para la herida de la pierna de Peeta.

Aunque la pelicula haya sido buena, me hubiese gustado que la adaptacion fuera mas explicita y rustica, como cuando uno imagina leyendo cada pagina del libro. La agonía de los personajes, el falso romance y la lucha en los juegos del hambre. A la hora de intentarla adaptar para todo publico, la pelicula dejo mucho que desear.

Sin mas que decir, solo me queda recomendar el libro a todos aquellos que ya vieron la película y a quienes no. Es un libro del cual no se van a arrepentir de leer y les quedaran las ganas de seguir con esta grandiosa saga.

El punteo personal al libro: 4.5/5